Las Isapres estarían estudiando un sistema que ponga fin a las preexistencias y permita la movilidad de los usuarios que padecen de patologías complejas. Se estima que aproximadamente un 30% de los afiliados, ya sea por una situación personal o de un beneficiario suyo, estarían afectos a una preexistencia, las que impiden el cambio de entidad aseguradora, para no perder la cobertura de salud.
El sistema privado de salud opera bajo la lógica de un seguro, conforme al cual se cubren contingencias futuras e inciertas en función de las probabilidades que acontezcan efectivamente. Cuando un beneficiario pretende cambiarse de isapre y presenta una patología, no hay una eventualidad futura, sino que una realidad que supone gastos, lo que inhibe el interés de aquella por incorporarlo como cliente o determina la exclusión de la patología en la cobertura. Las hipótesis que se están estudiando para hacer frente a esta situación serían que:
El sistema privado de salud opera bajo la lógica de un seguro, conforme al cual se cubren contingencias futuras e inciertas en función de las probabilidades que acontezcan efectivamente. Cuando un beneficiario pretende cambiarse de isapre y presenta una patología, no hay una eventualidad futura, sino que una realidad que supone gastos, lo que inhibe el interés de aquella por incorporarlo como cliente o determina la exclusión de la patología en la cobertura. Las hipótesis que se están estudiando para hacer frente a esta situación serían que:
- La isapre original mantenga la cobertura respecto de la enfermedad preexistente, lo que supone que ambas entidades compartan de algún modo la cotización;
- Que la primera indemnice a la segunda por el costo proyectado de las prestaciones de salud, lo que será factible cuando ambas tengan apreciaciones diversas de la probabilidad de recurrencia del mal o de su costo futuro, o
- Crear un fondo común de compensación, para financiar en conjunto el costo de estos casos que escapan dicha lógica.
